
Las tiendas pequeñas viven entre dos errores caros: quedarse sin el producto que se vende y llenar el almacén del que no. Con dos años de histórico y una hoja de cálculo se puede hacer bastante más de lo que parece.
Sección 01
Los datos mínimos que necesitas
Ventas por referencia y semana, plazo de entrega de cada proveedor y coste de almacenamiento. Con eso ya se calcula un punto de pedido decente sin modelos exóticos.
La IA aporta cuando hay estacionalidad, promociones y eventos mezclados: explicar el contexto en lenguaje natural y pedir una previsión con supuestos explícitos suele batir a la intuición del dueño, que tiende a extrapolar el último mes.
Sección 02
Reglas simples antes que magia
Clasifica el catálogo: los pocos artículos que generan la mayor parte de la facturación merecen previsión cuidada; la cola larga se gestiona con reglas fijas y stock de seguridad.
Cualquier previsión debe venir con un rango, no con un número. «Entre 80 y 120 unidades» permite decidir; «103 unidades» transmite una falsa precisión.
Sección 03
Llevarlo a la operativa diaria
Un aviso semanal con las referencias por debajo del punto de pedido y una propuesta de compra revisable convierte el análisis en acción.
Revisa cada mes el error de previsión por producto. Si un artículo falla siempre en la misma dirección, el problema está en el dato, no en el modelo.
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