
Las preguntas abiertas son la parte más valiosa de cualquier encuesta y la que casi nadie analiza. Quedan en un archivo con setecientas filas que alguien mirará «cuando haya tiempo». La IA hace viable ese análisis en una tarde.
Sección 01
Codificar sin inventar categorías
El error típico es pedir directamente las conclusiones. El método correcto imita el análisis cualitativo clásico: primero etiquetar cada respuesta con temas, después agrupar temas en categorías y solo al final interpretar.
Deja que las categorías emerjan de una muestra de cien respuestas, revísalas a mano y solo entonces aplica ese esquema fijo al resto. Así los porcentajes finales significan algo.
Sección 02
No perder el matiz
El análisis de sentimiento simple —positivo, negativo, neutro— es casi siempre insuficiente. Es más útil clasificar por intensidad y por tipo de problema: precio, plazo, trato, expectativa incumplida.
Guarda dos o tres citas literales por categoría. Un comité que ve la frase textual de un cliente reacciona mucho más que ante un gráfico de barras.
Sección 03
Sesgos que hay que vigilar
Los modelos tienden a suavizar las críticas duras y a sobrerrepresentar las opiniones expresadas con corrección. Revisa manualmente la cola de respuestas más negativas.
Y recuerda que quien contesta una encuesta abierta no es una muestra representativa: suele estar muy contento o muy enfadado.
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